El Consejo Superior de Deportes ha mostrado su preocupación por la situación de los deportistas olímpicos españoles pero no pedirá ninguna excepción al Gobierno para que puedan entrenar, como sí hacen deportistas de otros países, como Italia, país que está sufriendo el coronavirus con aún más virulencia que el nuestro. Irene Lozano, presidenta del CSD, entiende “la frustración de nuestros deportistas, especialmente los nadadores, porque no pueden entrenarse para los Juegos Olímpicos por el estado de alarma, pero la restricción es total estas dos próximas semanas”. En cuanto pase estos días, el CSD mirará si pueden flexibilizar las medidas. Lo chocante es que reconocen que están analizando como actúan otros países y tanto China como Italia, dos puntos claros con contagio de coronavirus, sus gobiernos fueron claros en la protección al trabajo de los olímpicos.

 

Ayer mismo, mientras Mireia Belmonte o Jessica Vall estaban recluidas en sus casas sin poder entrenar, la italiana Federica Pellegrini disponía de una piscina entera para ella preparada para sus entrenamientos. La olímpica colgó su sesión preparatoria en Instagram mientras nuestras nadadoras veían como cada día que pasa van perdiendo la forma. 14 días para un deportista de élite como Belmonte, Craviotto, Vall o cualquiera que necesite el agua para entrenar es una eternidad.

 

El presidente del COE Alejandro Blanco expresaba en la reunión con el Comité Olímpico Internacional que las noticias “son inquietantes en todos los países pero para nosotros lo más importante es que nuestros deportistas no pueden entrenar y de celebrarse los Juegos, irán en desigualdad de condiciones”.vitamina-d-el-esteroide

 

Uno de nuestros grandes deportistas olímpicos, el piragüista Saúl Craviotto, cree que el COI tendría que plantear retrasar los Juegos Olímpicos al menos dos o tres meses para que los deportistas que no pueden entrenar puedan recuperar la forma una vez pase la pandemia del coronavirus. Eso o que el gobierno español, a través del CSD, emplee las mismas medidas que otros gobiernos y permita a nuestros olímpicos - que no superan los 300 deportistas- entrenar. De momento, el CSD está más por la labor de ceder el CAR a Sanidad que a los olímpicos.